Interior del domo del Planetario de Bogotá

The Virginia Valley en el Planetario: Amnesia Colectiva bajo el domo

Ilustración editorial con IA del domo, basada en una fotografía de Remux de 2014, Wikimedia Commons. Adaptación CC BY-SA 4.0. No representa la función anunciada.

Hay discos que piden bajar la luz del cuarto y prestar atención a lo que ocurre detrás de la melodía. Una guitarra con reverberación, una caja de ritmos y un sintetizador pueden compartir pocos elementos y, aun así, construir un ambiente reconocible. En ese territorio se mueve The Virginia Valley, el proyecto de Medellín que presentará Amnesia Colectiva el sábado 18 de julio en el domo del Planetario de Bogotá. La función anunciada por Idartes combina música en vivo y visuales en un espacio que obliga a pensar la relación entre ambas.

La fecha me interesa por esa posibilidad de escuchar un grupo colombiano fuera del escenario habitual de un bar. El Planetario ofrece un marco diferente para una propuesta donde la imagen forma parte de la identidad artística. Quien espere una reseña de lo que ocurrirá esa noche tendrá que aguardar al concierto; por ahora tenemos una cita confirmada y suficientes razones musicales para acercarnos a su catálogo antes de ocupar la silla.

De Medellín al encuentro entre guitarras y máquinas

Pablo Melo, conocido como Melov, y Tattiana Echeverri, LeTatt, forman el núcleo de The Virginia Valley. Su propuesta reúne electroclash, darkwave y synthpop, con una cercanía al postpunk que ayuda a situarla para quienes vienen del rock. Las guitarras de raíz surf, los sintetizadores y las cajas de ritmos conviven en ese lenguaje. Amnesia Colectiva es su tercer álbum de larga duración y ocupa el centro de esta presentación.

Esas etiquetas ofrecen un mapa inicial, aunque conviene escuchar cómo se relacionan los instrumentos. Una guitarra cargada de efectos puede ocupar la parte alta de la mezcla mientras una secuencia mantiene el pulso. La voz necesita encontrar espacio entre ambas. Cuando ese equilibrio funciona, la canción conserva su forma incluso si el arreglo incorpora capas adicionales. Para un melómano que disfruta seguir una producción, allí hay varios puntos de entrada.

También resulta útil distinguir un timbre de su procedimiento. Una caja de ritmos puede evocar una época sin que toda la grabación se haya realizado con equipos antiguos. La reverberación puede acercarnos al surf o al postpunk, pero su empleo cambia según la duración de las notas y la relación con la voz. Prefiero escuchar esas decisiones antes que reducir el proyecto a una lista de influencias; de otro modo, la comparación termina ocupando el lugar de las canciones.

Amnesia Colectiva y el trabajo con la imagen

La presentación anunciada para Bogotá vincula el disco con asuntos de memoria, identidad y nostalgia. Es un punto de partida que admite muchas formas de escritura y de puesta en escena. Una imagen repetida, una transición o un cambio de color pueden relacionarse con una canción sin ilustrar literalmente cada verso. El interés está en observar cómo el grupo organiza esos materiales y qué continuidad construye entre ellos.

La banda ha desarrollado piezas audiovisuales para su música, y el domo permite plantear esa relación en una superficie distinta a una pantalla frontal. Como espectador, me atrae la posibilidad de que una proyección tenga duración y recorrido propios, mientras la interpretación sigue respirando. El resultado dependerá de la función; todavía sería prematuro describir la sincronización, el sonido o las imágenes como si ya los hubiéramos visto.

Domo del Planetario de Bogotá en una fotografía de archivo
Planetario de Bogotá, fotografía de archivo del 10 de agosto de 2014: Remux, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Imagen redimensionada; la adaptación conserva esta licencia.

Para preparar la escucha, recomiendo recorrer el álbum por su orden y luego regresar a los pasajes que llamen la atención. Escucharlo una vez con audífonos y otra con parlantes puede revelar cambios de perspectiva: las primeras permiten seguir detalles discretos, mientras los segundos muestran cómo se relacionan las capas dentro de una habitación. Conviene mantener un volumen cómodo; aumentar el nivel puede hacer más evidente una textura, pero también fatigar el oído antes de terminar el disco.

Una fecha de Idartes que amplía el circuito

Que un proyecto de Medellín llegue a un escenario público de Bogotá permite mirar la circulación entre ciudades. En Colombia seguimos muchas bandas a través de publicaciones digitales, pero los encuentros presenciales necesitan lugares, programación y equipos de trabajo. Una función como esta pone en contacto un catálogo con una audiencia que puede reconocerlo por primera vez o escucharlo en condiciones diferentes a las de su casa.

El Planetario forma parte de esa conversación por la clase de experiencia que propone. Aquí la disposición del recinto y la proyección intervienen en la atención del público. Vale la pena considerar esas características al comprar la entrada: quien busque un concierto para moverse frente a una tarima encontrará un formato diferente. La información anunciada sitúa la función el 18 de julio a las 8:30 p. m.; antes de salir, hay que revisar la hora de ingreso y las condiciones de la boleta en los canales del escenario.

Escuchar el catálogo antes de elegir la canción favorita

En nuestra colección suelen ganar espacio los discos que admiten varias visitas. La primera escucha puede quedarse con una melodía; la segunda encuentra una línea de bajo; después aparecen relaciones entre canciones que habían pasado inadvertidas. Darle ese tiempo a una agrupación colombiana ayuda a formar una opinión propia y evita que toda la conversación dependa de una clasificación rápida.

La cita de The Virginia Valley ofrece una razón para practicar esa escucha y seguir el recorrido de Amnesia Colectiva. Si te interesa conversar sobre producciones, formatos y bandas que cruzan guitarras con electrónica, visita el canal de A 33 Revoluciones. Nos seguimos encontrando allí, entre discos que ya conocemos de memoria y proyectos que todavía pueden cambiar una tarde de escucha.