Helloween durante su presentación en Rockharz 2026 en Alemania

Helloween en Bogotá 2026: las tres voces de sus cuarenta años

Fotografía de archivo: Helloween en Rockharz 2026, Ballenstedt, Alemania. Foto de Stefan Bollmann, reutilizada con su autorización de uso por atribución y recortada para esta publicación.

Helloween regresó a Bogotá el 5 de septiembre de 2026 con la gira 40 Years Anniversary Tour. En el Movistar Arena, el repertorio permitió recorrer la historia de la banda a través de Kai Hansen, Michael Kiske y Andi Deris, tres voces que conservan una relación distinta con sus discos. Leer más

1280 Almas en una fotografía de archivo de Bogotá

1280 Almas presenta Los Planetas: rock en familia en el Planetario

1280 Almas en el Festival Gabo, Bogotá, 5 de julio de 2024. Foto: Jacobo Nájera, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Recorte y redimensionado bajo la misma licencia; no representa la función futura de Los Planetas.

Muchos aprendimos a reconocer una banda antes de saber leer una portada. Un disco sonaba en casa, alguien lo repetía durante un viaje y la voz terminaba volviéndose familiar. La posibilidad de compartir ese primer contacto cambia cuando llega el momento de escoger un concierto para asistir con niños. Hay horarios, condiciones de ingreso y formatos de presentación que conviene mirar con atención. La próxima propuesta de 1280 Almas en el Planetario de Bogotá ofrece una fecha pensada alrededor de ese encuentro familiar con el rock.

Los Planetas tendrá dos funciones el sábado 3 de octubre, a las once de la mañana y a las tres de la tarde. La programación de Idartes vincula a la banda con el libro infantil del mismo nombre escrito por Fernando Del Castillo, su cantante, y con una puesta en escena que integra música en vivo y visuales. Es una cita próxima, anunciada para el domo; todavía falta escuchar cómo se desarrolla y qué relación construye entre sus materiales.

Un grupo bogotano frente a oyentes de varias edades

La trayectoria de 1280 Almas permite que en una misma familia existan recuerdos muy distintos de la banda. Alguien puede conocer un álbum desde hace años y otra persona identificar apenas un par de canciones. En una función de estas características, esa diferencia abre una conversación: podemos compartir lo que escuchamos sin exigir que todos tengan la misma historia con el repertorio.

Me atrae esa posibilidad porque el primer encuentro con la música suele ser más amplio que una explicación de géneros. Un niño puede seguir el ritmo de la percusión, preguntar por una guitarra o recordar una frase de la voz. Después llegan los nombres y los discos. Los adultos podemos acompañar esa curiosidad dejando espacio para las preguntas, en lugar de convertir cada canción en una lección sobre nuestras bandas favoritas.

El rock, el punk, el ska y los ritmos latinoamericanos que conviven en el trabajo de las Almas ofrecen varios puntos de atención. Esos recursos pertenecen a su lenguaje y permiten conversar sobre instrumentos y arreglos a partir de ejemplos que podemos escuchar. Para preparar la visita, vale la pena escoger algunas grabaciones por los canales oficiales y observar cuáles despiertan interés en casa. El repertorio definitivo de la función dependerá de lo que presente la banda.

El libro de Fernando Del Castillo y la experiencia del domo

La relación con Los Planetas introduce otra faceta del trabajo del cantante. El libro infantil forma parte de la propuesta anunciada y permite acercarse a una obra escrita desde un contexto diferente al de las canciones. Música, narración e imagen pueden dialogar en un espectáculo familiar, aunque habrá que asistir a la función para conocer la forma concreta que toma ese encuentro.

El Planetario añade una disposición especial para la atención del público. La superficie del domo permite trabajar con proyecciones alrededor de los espectadores, y esa característica influye en la manera de mirar mientras se escucha. Un cambio de imagen puede acompañar el recorrido de una canción; también puede proponer otro ritmo visual. La coordinación entre esos elementos requiere decisiones que merecen atención por sí mismas.

Interior del Planetario de Bogotá en una fotografía de archivo
Interior del Planetario, archivo del 10 de agosto de 2014. Foto: Remux, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Imagen redimensionada bajo la misma licencia; no corresponde a Los Planetas.

Para quien comparte la visita con un niño, conocer previamente el lugar puede ayudar a explicar qué encontrará: una función en un recinto cerrado, con proyecciones y música en vivo. Las expectativas se vuelven más claras cuando hablamos del formato y del tiempo previsto en la información oficial. El interés de la experiencia está en descubrirla juntos, con la posibilidad de que cada uno siga detalles diferentes.

Preparar la salida y revisar las condiciones de ingreso

La programación contempla dos horarios y boletería por TuBoleta. Como el Planetario pertenece a la red pública de Idartes, conviene recordar que sus actividades pueden tener condiciones distintas entre sí. Para esta cita hay que consultar la función elegida, la disponibilidad de entradas y los requisitos de ingreso antes de desplazarse. Las reglas aplicables a menores y acompañantes deben confirmarse en el anuncio vigente y en el proceso de compra.

También recomiendo reservar tiempo para llegar sin afán y ubicar el acceso correspondiente. En una salida familiar, pequeños detalles de organización pueden cambiar la experiencia: conocer la hora de apertura, revisar lo que incluye la entrada y conservar la confirmación de compra. Si hay dudas sobre duración, accesibilidad o condiciones particulares, el escenario es el lugar adecuado para resolverlas con información actual.

Llevar la conversación de vuelta a casa

Después de un primer concierto podemos regresar a la música con preguntas sencillas. Qué instrumento llamó la atención, cuál fue el momento que cada uno recuerda o qué canción quiere escuchar de nuevo. Un álbum permite continuar ese recorrido y relacionar las voces con los créditos. Si tenemos una edición física, su portada y su libreto pueden ayudar a reconocer a quienes participaron en la grabación.

Esa cercanía también exige cuidar los discos y el equipo. Para mostrar un vinilo, conviene acompañar su manipulación por los bordes y explicar con calma cómo se coloca en el plato. La curiosidad por el objeto puede crecer junto con la música. Con otros formatos, podemos compartir el orden del álbum y leer la información disponible mientras suena, manteniendo un volumen cómodo para todos.

Los Planetas propone una próxima ocasión para encontrarnos con 1280 Almas desde otra etapa de la vida. El 3 de octubre, sus dos funciones abrirán esa conversación bajo el domo del Planetario. Mientras llega la fecha, pasa por el canal de A 33 Revoluciones y acompáñanos a seguir el rock colombiano, sus discos y las experiencias que podemos compartir alrededor de ellos.

Recreación de una vista lejana de Ethereal en el Tortazo Metal

Tortazo Metal 2026: Ethereal y Under Threat en la Media Torta

Recreación editorial con IA a partir de una fotografía de Ethereal en el Tortazo Metal del 19 de septiembre de 2026. Vista lejana simulada.

La Media Torta conserva un lugar especial en el mapa musical de Bogotá. Su programación permite que oyentes de trayectorias diferentes se encuentren frente a una misma tarima y sigan de cerca el trabajo de bandas colombianas. El sábado 19 de septiembre, el Tortazo Metal reunió a Internal Self Immolation, Somber Spawn, Victimized, Ethereal y Under Threat, en una jornada de Idartes cuya programación también contempló una selección musical en vinilo a cargo de Andrés Durán. La entrada libre acercó ese recorrido a quienes querían conocer proyectos nuevos o reencontrarse con grupos de larga trayectoria.

El cartel me interesa por las relaciones que permite reconocer entre distintas épocas de la escena. Una banda reciente puede compartir programación con músicos cuyo catálogo lleva décadas circulando. Para el público, ese encuentro ofrece la posibilidad de escuchar continuidades y diferencias: maneras de escribir un riff, organizar una voz o construir una atmósfera. La fecha también dejó un motivo concreto para volver a los discos después del concierto.

Del comienzo de la jornada al cierre de Under Threat

Internal Self Immolation abrió la programación, seguida por Somber Spawn y Victimized. Después llegó Ethereal y el cierre estuvo a cargo de Under Threat. Ese recorrido permitió reunir propuestas con historias y recursos distintos dentro de una misma fecha. La posición en el cartel puede orientar la memoria de la jornada, aunque el interés de cada banda continúa en sus grabaciones y en el trabajo que desarrolla entre presentaciones.

Internal Self Immolation fue seleccionada dentro de la Beca de Producción y Circulación de Conciertos de la Red de Escenarios 2026. Ese vínculo ayuda a entender otra función de la programación pública: ofrecer posibilidades de circulación a proyectos que necesitan encontrarse con nuevas audiencias. Seguir sus publicaciones permite que la oportunidad tenga una continuación y que el nombre conserve presencia después de aparecer en un anuncio institucional.

Somber Spawn, formada en 2018, y Victimized ampliaron el recorrido. En el caso de Victimized, Sonic Violence ofrece una puerta de entrada a una discografía que también incluye Born Corrupt y Brain Destroyed. Para un oyente que llega por esta presentación, escuchar los álbumes ayuda a reconocer cómo una agrupación desarrolla su escritura y qué decisiones mantiene a lo largo de varios trabajos. La siguiente fecha se escucha de otra manera cuando ya conocemos parte de ese recorrido.

Ethereal y el regreso de una voz reconocible

La presentación de Ethereal contó con Ana María Botero, un regreso significativo dentro de la historia del grupo. La banda, formada en 1996, permite revisar una parte del metal colombiano donde la voz y los ambientes ocupan un lugar destacado. Sus grabaciones ofrecen un archivo para quienes conocen esa etapa y para quienes apenas comienzan a recorrerla.

As Sad as Beautiful, Shroud of Flesh, Cessatio a Divinis y Unequality trazan distintos momentos de ese catálogo. Me gusta acercarme a una discografía así por sus contrastes internos: seguir cómo cambia la relación entre teclados y guitarras, escuchar el lugar de la voz y prestar atención a los espacios que deja el arreglo. Es una manera de evitar que toda la descripción termine concentrada en un único adjetivo sobre la atmósfera.

La Media Torta de Bogotá en una fotografía de archivo de 2015
La Media Torta, fotografía de archivo del 25 de abril de 2015: Peter Angritt, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Imagen redimensionada bajo la misma licencia; no corresponde al Tortazo de 2026.

El regreso de una cantante puede modificar también la relación del público con sus recuerdos. Una grabación conserva una interpretación específica, mientras el escenario presenta a músicos que han seguido trabajando desde entonces. Esa distancia merece escucharse con curiosidad. Los discos ayudan a recordar el punto de partida, pero la actividad de una banda sigue acumulando decisiones y experiencias que no caben en una edición antigua.

Under Threat y la continuidad del catálogo colombiano

Under Threat cerró el Tortazo con una trayectoria iniciada en 1997. Impermanence, publicado en 2022, permite acercarse a una etapa reciente de su trabajo. Al seguir una banda de tantos años, conviene relacionar sus novedades con discos anteriores y escuchar qué recursos conserva. La continuidad puede aparecer en una forma de desarrollar las guitarras o en el equilibrio entre elaboración técnica y estructura de canción.

La presencia de Ethereal y Under Threat junto a proyectos de otras generaciones ofrece una oportunidad para revisar nuestras colecciones. En Bogotá solemos reconocer muchos nombres del metal nacional sin haber dedicado el mismo tiempo a sus álbumes completos. Un concierto puede devolvernos esa curiosidad. Buscar la edición oficial y leer sus créditos permite continuar la conversación con música concreta, más allá de los recuerdos asociados al logo de la banda.

Andrés Durán y los discos entre las presentaciones

El programa reservó un espacio para Andrés Durán y El Expreso del Rock, con una selección musical en vinilo. Para quienes disfrutamos el formato, resulta interesante pensar cómo una secuencia de grabaciones puede relacionar propuestas y sostener la escucha dentro de una jornada. El disco ofrece un repertorio fijado en una edición; quien lo selecciona decide el contexto y el momento en que vuelve a sonar.

Ese oficio también puede practicarse en casa: escoger varias grabaciones colombianas, cuidar el orden y dejar que cada una complete su recorrido. El Tortazo Metal deja cinco nombres desde los cuales empezar y una razón para seguir la programación de la Media Torta. Visita el canal de A 33 Revoluciones y acompáñanos en esa búsqueda. Hay discos y trayectorias locales que todavía merecen muchas vueltas en nuestros equipos.

Recreación de una vista distante del escenario de Usmetal

Usmetal XVII: metal colombiano bajo la lluvia de Usme

Recreación editorial con IA basada en una fotografía del escenario de Usmetal del 16 de agosto de 2026. Ángulo distante simulado.

El 16 de agosto, el Parque Cuatro Caminos de Usme recibió la edición XVII de Usmetal. Nueve agrupaciones compartieron una jornada atravesada por la lluvia, con propuestas que permitieron recorrer distintas formas del metal colombiano. La continuidad de un festival como este merece atención: supone volver a reunir músicos, producción y público en una localidad que participa activamente de la escena bogotana. Su historia también invita a revisar el mapa con el que seguimos los conciertos, demasiado acostumbrado a unos pocos recintos.

Al mirar el cartel me interesa la convivencia entre proyectos cercanos al territorio y bandas con trayectorias en otros circuitos del país. Brainblast, Prophecy Of Reborn, Dissonant Chant, AnimalMind, Jauría, Mmapakat, Herejía, Ethereal y Eshtadur formaron parte de la fecha. Cada nombre permite continuar la escucha después del festival, y esa posibilidad importa tanto como el encuentro de una tarde. Un oyente puede regresar a casa con varias rutas nuevas hacia grabaciones y presentaciones futuras.

Usme dentro de la conversación del metal bogotano

Cuando contamos la historia de una escena, las localidades ayudan a reconocer dónde se sostienen sus vínculos. Los ensayos, los intercambios de música y la organización de fechas dependen de relaciones que rara vez aparecen completas en un afiche. Un festival recurrente hace visible parte de ese trabajo y ofrece un punto de encuentro. En Usmetal, el Parque Cuatro Caminos funcionó como lugar para reunir a las agrupaciones y a quienes siguen su actividad.

La lluvia forma parte del registro de esta edición y de las dificultades que puede enfrentar un concierto al aire libre. Para el público implica cuidar sus pertenencias y prepararse para permanecer varias horas en un parque. Para la producción exige atención a unas condiciones que cambian durante la jornada. Hablar de ese clima ayuda a situar la fecha, sin convertir el aguacero en una medida del compromiso de cada asistente.

Yo prefiero valorar estos encuentros también por lo que ocurre después. Una agrupación que consigue oyentes nuevos puede encontrar personas interesadas en su siguiente lanzamiento; un proyecto local puede conectar con músicos de otra ciudad. Esos vínculos necesitan tiempo y otras oportunidades de circulación. Seguirlos permite entender por qué diecisiete ediciones tienen un peso distinto al de una fecha que aparece y desaparece de la agenda.

Un cartel que pide atención a las diferencias

La variedad del metal se entiende mejor cuando escuchamos cómo trabajan sus recursos. La velocidad de una batería, la articulación de una guitarra y el uso de la voz pueden relacionarse de maneras diferentes. Dos bandas con instrumentos semejantes pueden desarrollar estructuras muy distintas. Por eso, ante un cartel amplio, vale la pena dedicar a cada proyecto algo más que una etiqueta y un fragmento de canción.

Mmapakat llevó Amazonía a la jornada, abriendo un recorrido hacia su propio repertorio. Ethereal incluyó As Sad as Beautiful y una versión de Fear of the Dark. Me interesa ese cruce porque una canción conocida puede acercar a un oyente a una banda cuyo catálogo aún no ha recorrido. El siguiente paso será regresar a sus composiciones y reconocer qué relación tienen con ese lenguaje del heavy metal. Herejía y Eshtadur ampliaron el cartel desde otras trayectorias, mientras las propuestas técnicas, melódicas y ligadas al groove ofrecían más rutas para continuar la escucha.

Vista ampliada de la recreación del escenario y su entorno
Encuadre completo de la misma recreación editorial con IA. No es una fotografía documental ni un registro de asistencia al festival.

Para quien colecciona, un festival así puede cambiar el orden de las próximas compras. A veces conocemos el álbum de una banda nacional muchos años después de su publicación, cuando una presentación o una recomendación vuelve a ponerlo en circulación. El interés está en seguir la discografía por sus ediciones reales: confirmar el título, los créditos y los formatos disponibles. Las grabaciones digitales también pueden conservar etapas que aún no han llegado a un disco físico.

La feria y el trabajo alrededor del escenario

La jornada incluyó emprendimientos que hacen parte del entorno de estos encuentros. Las mesas de mercancía pueden reunir proyectos distintos y ofrecer otra forma de conocer a quienes trabajan dentro de la comunidad musical. Conviene dedicarles tiempo, preguntar por el origen de los artículos y conservar el contacto de las marcas que nos interesen. Su continuidad también depende de que las relaciones abiertas durante el festival puedan repetirse.

Hay una memoria material en esos objetos. Una camiseta puede quedar ligada a una fecha, un CD guardar el repertorio que descubrimos y un pequeño impreso recordar los nombres de un cartel. Para que esa memoria tenga información útil, recomiendo conservar algún dato junto a la compra: edición, año o canal oficial. Después será más fácil relacionarla con la actividad de la agrupación y evitar confusiones entre publicaciones parecidas.

Escuchar después de guardar la chaqueta

La mejor continuación que podemos darle a Usmetal consiste en volver a los nombres del cartel con tiempo para escuchar. Elegir dos o tres proyectos, recorrer un álbum y revisar sus próximas fechas permite acompañar el circuito sin depender de la emoción inmediata del evento. También ayuda compartir música identificada correctamente, con un enlace a los canales de quienes la publicaron.

La edición XVII deja una referencia concreta para hablar del metal que circula en Usme y de sus conexiones con otras ciudades. Esa actividad merece permanecer en nuestra agenda entre las grandes giras que visitan Bogotá. Pásate por el canal de A 33 Revoluciones y conversemos sobre los discos colombianos que has encontrado gracias a un festival. Una recomendación bien escuchada puede abrirle espacio a una banda en la colección de alguien más.

Discos, una camiseta negra y alimentos para animales sobre una mesa

Capidogs Metal Fest IV: bandas colombianas y apoyo animal en Bogotá

Imagen ilustrativa generada con IA sobre una colecta animal. No es un registro de Capidogs ni representa donaciones efectivamente recibidas.

Un festival pequeño obliga a coordinar mucho trabajo antes de que suene la primera guitarra. Hay músicos, responsables de producción y personas que organizan la relación con el público. En Capidogs Metal Fest IV esa actividad se vinculó además con una causa animal y humanitaria. La edición convocada para el 15 de agosto en la Acústica Girardot, en Santa Fe, reunió siete agrupaciones y una invitación a aportar donaciones en especie. La iniciativa contó con la participación de CapiDogs School, la Alcaldía Local de Santa Fe y la FUGA.

El encuentro merece atención por la forma en que relaciona dos redes de trabajo de Bogotá. Las bandas encuentran un espacio para sus propuestas y la organización de la causa puede acercarse a una comunidad acostumbrada a reunirse alrededor de la música. Para que ese vínculo sea útil, ambos asuntos necesitan conservar su importancia: una programación que interese al público y una invitación de apoyo que explique a dónde van los aportes y qué se necesita.

Siete nombres para ampliar la escucha del metal colombiano

Revenge, Socavon, Omega Weapon, Devasted, White Hunder, All That We Destroy y Mask of Insanity integraron el cartel anunciado. La lista permite acercarse a propuestas colombianas que circulan por escenarios de tamaños diferentes. Para quienes seguimos principalmente giras internacionales, una jornada así ofrece una razón concreta para dedicar tiempo a los grupos que trabajan cerca y revisar qué han publicado por sus propios canales.

Cuando no conozco una de las bandas del cartel, prefiero escuchar varias canciones antes de asignarle una etiqueta. En el metal, la afinación de las guitarras o una voz extrema pueden sugerir una familia de sonidos, pero la composición requiere más atención. La relación entre riffs, velocidad y estructura ayuda a reconocer qué está intentando desarrollar cada proyecto. Ese criterio evita convertir siete nombres distintos en una única descripción de intensidad.

Un festival también permite pensar en las agrupaciones como parte de un circuito. Ensayar un repertorio, adaptarlo al tiempo de presentación y trabajar con una producción compartida son tareas que forman experiencia. Para el público, aprender los nombres y seguir las próximas fechas favorece la continuidad. La conversación puede comenzar con el afiche y ampliarse después hacia grabaciones, integrantes y otras presentaciones.

Una entrada libre con una invitación de apoyo

Capidogs Metal Fest IV fue anunciado con entrada libre y recepción voluntaria de donaciones en especie. La diferencia entre ambas condiciones conviene conservarla: el aporte se propuso como una forma de acompañar la causa. La programación vinculó esa invitación con el trabajo de CapiDogs School y con una dimensión humanitaria, además del apoyo a animales rescatados.

Para participar en iniciativas de esta clase, vale la pena consultar las necesidades concretas con sus organizadores. Alimentos, elementos de aseo y otros insumos deben corresponder a lo que realmente pueden recibir y distribuir. Si un producto tiene fecha de vencimiento o requiere cuidados de almacenamiento, esos detalles importan tanto como la intención del aporte. Una donación útil empieza por esa información y por el respeto a las condiciones de la campaña.

Detalle ilustrativo de insumos destinados a una colecta animal
Encuadre completo de la misma ilustración con IA. Los insumos y objetos son genéricos; no documentan entregas o resultados de la campaña.

El seguimiento posterior también forma parte de la relación con la causa. Las organizaciones pueden comunicar resultados y necesidades que permanecen después del evento. Aquí no atribuimos una cantidad recaudada a esta edición: para hablar de entregas o beneficiarios se requiere el balance correspondiente. Lo que sí podemos reconocer es la decisión de incluir la invitación solidaria dentro de una programación de metal en Bogotá.

La FUGA y la circulación cultural en el centro

La participación de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y de la Alcaldía Local de Santa Fe sitúa el festival dentro de una conversación sobre acceso y programación cultural. La Acústica Girardot permitió proponer la jornada en el centro de la ciudad. Para la escena, la disponibilidad de lugares y el trabajo entre organizaciones pueden abrir oportunidades que necesitan seguimiento más allá de una fecha aislada.

La programación incluyó una feria de emprendimientos. Estos espacios suelen relacionarse con hábitos de compra que los seguidores del rock conocemos bien: camisetas, accesorios y otros objetos que acompañan la asistencia a conciertos. El interés consiste en averiguar quién los produce y qué vínculo tienen con la escena. Preguntar por una marca local o por el trabajo detrás de una pieza puede prolongar la conversación que empezó frente a la tarima.

En ese recorrido también cabe la música grabada. Si una agrupación tiene material disponible, comprar por sus canales oficiales ayuda a conservar su trabajo y permite reconocer la edición adquirida. Conviene verificar cada caso; el cartel de un festival no garantiza que todas las bandas tengan discos físicos a la venta. A veces la mejor puerta de entrada será una descarga que más adelante encuentre lugar en otro formato.

Seguir el trabajo cuando termina la programación

Los festivales que relacionan música y causas locales dependen de vínculos que pueden durar más que la jornada anunciada. Me parece útil seguir tanto a las agrupaciones como a la organización responsable de la campaña. Así podemos enterarnos de otras fechas y acompañar necesidades posteriores con información actual, en lugar de volver a compartir una solicitud que ya cumplió su propósito.

Capidogs deja esa ruta abierta para los oyentes de Bogotá: siete proyectos para escuchar y una iniciativa local cuyo trabajo merece seguimiento. En el canal de A 33 Revoluciones seguimos conversando sobre metal colombiano, discos y conciertos. Acércate y ayúdanos a mantener esos nombres presentes después de que el afiche deje de circular.