Recreación editorial a partir de referencias visuales del concierto.
“Pinball Map” tiene un comienzo que permite entrar pronto en el mundo de In Flames. La guitarra presenta la canción con fuerza y la melodía empieza a ordenar lo que escuchamos antes de llegar al estribillo. Es uno de esos temas de Clayman que sigo encontrando atractivos por la relación entre el ataque del riff y la frase que podemos recordar después. La banda lo eligió para abrir su presentación del 28 de abril de 2026 en el Teatro Royal Center de Bogotá.
Recreación editorial a partir de referencias visuales del concierto.
Hay bandas a las que conviene volver con tiempo, dejando que las canciones terminen antes de decidir qué pensamos de su último cambio de sonido. Tribulation es una de ellas. Me gusta seguir cómo sus guitarras fueron abriendo espacio a melodías que hoy pueden quedarse en la cabeza durante días, mientras la voz y los arreglos conservan una aspereza propia del metal. La visita del 9 de febrero de 2026 al Ace of Spades Club de Bogotá llegó en ese momento de su discografía, con Sub Rosa in Æternum ocupando el centro del repertorio.
La noche comenzó con el DJ colombiano Neuromanz3r. Después, los suecos tomaron el escenario entre luces rojas y humo, dentro de una puesta visual cercana al carácter de sus canciones. Las guitarras quedaban al frente, la batería detrás y el público a poca distancia de los músicos. Ese formato de club le permite a una banda como Tribulation trabajar con la presencia de cada integrante, además de la iluminación que acompaña el concierto.
La elección de “The Unrelenting Choir” para abrir puso enseguida el álbum reciente sobre la mesa. Siguió “Tainted Skies”, también de Sub Rosa in Æternum, y luego “Nightbound”, que llevó el recorrido a Down Below. En apenas tres canciones quedaba planteada la relación entre esos discos: las melodías vocales han ganado espacio y las guitarras siguen encargándose de buena parte del movimiento interno. Quien se acerca por el lado gótico puede encontrar una canción para seguir; quien escucha con atención los instrumentos tiene varios caminos por los que entrar.
El recorrido que fueron trazando las guitarras
Con “Nightbound” aparecía una de las cualidades que más disfruto de Tribulation. La canción deja que una figura de guitarra se reconozca y, alrededor de ella, va cambiando el acompañamiento. Hay tiempo para que la melodía respire, para que la voz entre y para que el grupo vuelva a reunir las partes. Esa manera de desarrollar un tema necesita paciencia del oyente, pero devuelve pequeños detalles cuando regresamos a él.
Adam Zaars y Joseph Tholl sostuvieron las dos guitarras en Bogotá. Su trabajo conjunto fue importante para llevar al escenario un repertorio en el que los instrumentos se reparten funciones y se responden. Desde la batería, Luana Dametto acompañó esos cambios con precisión. En estas canciones el pulso importa tanto cuando la banda carga el arreglo como cuando lo deja más abierto; sin esa continuidad, las transiciones pierden parte de su efecto.
Después llegó “Hamartia”, seguida por “Suspiria de profundis” e “In Remembrance”. Este tramo amplió el recorrido más allá de los dos álbumes del comienzo. “Suspiria de profundis” llevó la selección a The Formulas of Death, mientras “In Remembrance” volvió sobre Where the Gloom Becomes Sound. Me parece valioso que ambas tuvieran sitio, porque permiten seguir los cambios del grupo escuchando canciones enteras, con su propia duración y desarrollo, en lugar de reducir una época a unos pocos compases.
Después de ese paso por otros discos, “Hungry Waters”, “Saturn Coming Down” y “Murder in Red” devolvieron el concierto a Sub Rosa in Æternum. Fueron cinco temas de ese álbum a lo largo de la noche, una presencia suficiente para que la visita tuviera un propósito claro: mostrar en qué estaba trabajando Tribulation en esta etapa.
La elección puede dejar con ganas de algún corte más antiguo. A mí me habría gustado encontrar otra canción de The Children of the Night, un disco al que regreso por la forma en que enlaza sus guitarras. Aun así, el espacio dado al trabajo reciente permite algo que agradezco en una gira de presentación: escuchar cómo el grupo organiza su repertorio alrededor de las canciones nuevas y qué piezas anteriores escoge para acompañarlas.
Recreación editorial a partir de referencias visuales del concierto.
El encuentro con “The Lament” y “Melancholia”
En el último tramo, “The Lament” y “Melancholia” encontraron una respuesta especialmente entusiasta. Las dos tienen melodías reconocibles que dan al público un lugar dentro de la canción. “The Lament” conserva ese andar fúnebre de Down Below, con una guitarra que conduce el tema incluso cuando el acompañamiento aumenta de intensidad. En “Melancholia”, el motivo melódico vuelve una y otra vez hasta hacerse familiar. Entiendo bien las ganas de cantarla: uno empieza siguiéndola por dentro y acaba esperando su regreso.
También sonó “Strange Gateways Beckon”, que completó el paso por The Children of the Night. Su presencia dio una referencia útil para pensar el comienzo del concierto. Entre ese disco y Sub Rosa in Æternum han cambiado varios recursos, pero sigue siendo posible reconocer la atención que Tribulation presta a la relación entre riff, melodía y ambiente. Esa continuidad se percibe mejor escuchando el repertorio en su conjunto que escogiendo una sola canción como medida de toda la banda.
Para continuar desde casa, yo pondría primero The Children of the Night y después Sub Rosa in Æternum, dejando un rato entre ambos. Hay diferencias en la voz, en el peso de los arreglos y en la manera de llegar al estribillo que merecen una escucha tranquila. Si estuviste en el Ace of Spades, cuéntanos qué canción te hizo volver a un álbum. Podemos seguir ese recorrido en el podcast de A 33 Revoluciones y en nuestro canal de YouTube.