Recreación editorial con IA basada en una fotografía del escenario de Usmetal del 16 de agosto de 2026. Ángulo distante simulado.
El 16 de agosto, el Parque Cuatro Caminos de Usme recibió la edición XVII de Usmetal. Nueve agrupaciones compartieron una jornada atravesada por la lluvia, con propuestas que permitieron recorrer distintas formas del metal colombiano. La continuidad de un festival como este merece atención: supone volver a reunir músicos, producción y público en una localidad que participa activamente de la escena bogotana. Su historia también invita a revisar el mapa con el que seguimos los conciertos, demasiado acostumbrado a unos pocos recintos.
Al mirar el cartel me interesa la convivencia entre proyectos cercanos al territorio y bandas con trayectorias en otros circuitos del país. Brainblast, Prophecy Of Reborn, Dissonant Chant, AnimalMind, Jauría, Mmapakat, Herejía, Ethereal y Eshtadur formaron parte de la fecha. Cada nombre permite continuar la escucha después del festival, y esa posibilidad importa tanto como el encuentro de una tarde. Un oyente puede regresar a casa con varias rutas nuevas hacia grabaciones y presentaciones futuras.
Usme dentro de la conversación del metal bogotano
Cuando contamos la historia de una escena, las localidades ayudan a reconocer dónde se sostienen sus vínculos. Los ensayos, los intercambios de música y la organización de fechas dependen de relaciones que rara vez aparecen completas en un afiche. Un festival recurrente hace visible parte de ese trabajo y ofrece un punto de encuentro. En Usmetal, el Parque Cuatro Caminos funcionó como lugar para reunir a las agrupaciones y a quienes siguen su actividad.
La lluvia forma parte del registro de esta edición y de las dificultades que puede enfrentar un concierto al aire libre. Para el público implica cuidar sus pertenencias y prepararse para permanecer varias horas en un parque. Para la producción exige atención a unas condiciones que cambian durante la jornada. Hablar de ese clima ayuda a situar la fecha, sin convertir el aguacero en una medida del compromiso de cada asistente.
Yo prefiero valorar estos encuentros también por lo que ocurre después. Una agrupación que consigue oyentes nuevos puede encontrar personas interesadas en su siguiente lanzamiento; un proyecto local puede conectar con músicos de otra ciudad. Esos vínculos necesitan tiempo y otras oportunidades de circulación. Seguirlos permite entender por qué diecisiete ediciones tienen un peso distinto al de una fecha que aparece y desaparece de la agenda.
Un cartel que pide atención a las diferencias
La variedad del metal se entiende mejor cuando escuchamos cómo trabajan sus recursos. La velocidad de una batería, la articulación de una guitarra y el uso de la voz pueden relacionarse de maneras diferentes. Dos bandas con instrumentos semejantes pueden desarrollar estructuras muy distintas. Por eso, ante un cartel amplio, vale la pena dedicar a cada proyecto algo más que una etiqueta y un fragmento de canción.
Mmapakat llevó Amazonía a la jornada, abriendo un recorrido hacia su propio repertorio. Ethereal incluyó As Sad as Beautiful y una versión de Fear of the Dark. Me interesa ese cruce porque una canción conocida puede acercar a un oyente a una banda cuyo catálogo aún no ha recorrido. El siguiente paso será regresar a sus composiciones y reconocer qué relación tienen con ese lenguaje del heavy metal. Herejía y Eshtadur ampliaron el cartel desde otras trayectorias, mientras las propuestas técnicas, melódicas y ligadas al groove ofrecían más rutas para continuar la escucha.

Para quien colecciona, un festival así puede cambiar el orden de las próximas compras. A veces conocemos el álbum de una banda nacional muchos años después de su publicación, cuando una presentación o una recomendación vuelve a ponerlo en circulación. El interés está en seguir la discografía por sus ediciones reales: confirmar el título, los créditos y los formatos disponibles. Las grabaciones digitales también pueden conservar etapas que aún no han llegado a un disco físico.
La feria y el trabajo alrededor del escenario
La jornada incluyó emprendimientos que hacen parte del entorno de estos encuentros. Las mesas de mercancía pueden reunir proyectos distintos y ofrecer otra forma de conocer a quienes trabajan dentro de la comunidad musical. Conviene dedicarles tiempo, preguntar por el origen de los artículos y conservar el contacto de las marcas que nos interesen. Su continuidad también depende de que las relaciones abiertas durante el festival puedan repetirse.
Hay una memoria material en esos objetos. Una camiseta puede quedar ligada a una fecha, un CD guardar el repertorio que descubrimos y un pequeño impreso recordar los nombres de un cartel. Para que esa memoria tenga información útil, recomiendo conservar algún dato junto a la compra: edición, año o canal oficial. Después será más fácil relacionarla con la actividad de la agrupación y evitar confusiones entre publicaciones parecidas.
Escuchar después de guardar la chaqueta
La mejor continuación que podemos darle a Usmetal consiste en volver a los nombres del cartel con tiempo para escuchar. Elegir dos o tres proyectos, recorrer un álbum y revisar sus próximas fechas permite acompañar el circuito sin depender de la emoción inmediata del evento. También ayuda compartir música identificada correctamente, con un enlace a los canales de quienes la publicaron.
La edición XVII deja una referencia concreta para hablar del metal que circula en Usme y de sus conexiones con otras ciudades. Esa actividad merece permanecer en nuestra agenda entre las grandes giras que visitan Bogotá. Pásate por el canal de A 33 Revoluciones y conversemos sobre los discos colombianos que has encontrado gracias a un festival. Una recomendación bien escuchada puede abrirle espacio a una banda en la colección de alguien más.


