Quien conserva un Marantz de los años setenta conoce bien la costumbre de encenderlo antes de escoger un disco. Hay una manera de usar ese equipo, una posición favorita para escuchar y unos parlantes cuyo sonido ya resulta familiar. Después ponemos un concierto en el televisor y dejamos que la batería, el bajo y las voces salgan por los pequeños altavoces de la pantalla. Teniendo el estéreo en la misma sala, dan ganas de llevarle también ese audio. La pregunta aparece al mirar los conectores: ¿cómo se entienden un receptor de hace medio siglo y un Smart TV?
El Marantz 2230 sirve para explicar la conexión. Recibe señales analógicas de nivel de línea por sus entradas RCA, mientras muchos televisores actuales entregan el sonido por una salida óptica digital. Entre ambos hace falta un conversor. Una vez resuelto ese paso, podremos escuchar los videos musicales, las películas y las transmisiones con las cajas que usamos para nuestros discos. El resultado dependerá del estado del receptor, de los parlantes y de su ubicación; la instalación, por su parte, puede hacerse sin intervenir el circuito del Marantz.
Antes de comprar cables, conviene revisar qué tenemos. Busca el modelo del televisor y mira su panel posterior. Si aparece una salida marcada DIGITAL AUDIO OUT (OPTICAL), esta guía corresponde a tu caso. Si encuentras una salida analógica de audio, el recorrido puede ser más corto. Revisa también que el Marantz funcione correctamente con una fuente conocida: un canal que ya falla escuchando el reproductor de CD seguirá fallando cuando conectemos el TV.
El recorrido del audio, del televisor a la entrada AUX
La pieza que necesitamos se llama DAC, por las siglas de conversor digital a analógico. Para esta instalación debe tener entrada óptica y salidas RCA izquierda y derecha, además de admitir PCM estéreo. Conviene leer esas especificaciones con calma. Algunos adaptadores convierten en la dirección contraria o trabajan únicamente con señales digitales; la forma del conector puede parecer adecuada y, aun así, el aparato no hacer lo que necesitamos.
Junto al DAC hacen falta un cable óptico TOSLINK, un par de cables RCA y la alimentación que indique el fabricante del conversor. No hay motivo para empezar comprando un cable caro. Para comprobar la conexión nos interesa que esté en buen estado, que alcance cómodamente entre los equipos y que permita dejar el receptor en un lugar ventilado. El cable óptico tampoco debería quedar doblado a la fuerza detrás del mueble.
En el Marantz 2230 utilizaremos AUX. Esa entrada está preparada para una fuente de nivel de línea, que es lo que entregarán los RCA del DAC. Es fácil confundirla con PHONO cuando trabajamos detrás del equipo, así que identifica la inscripción antes de insertar los conectores. PHONO recibe la señal mucho más pequeña de una cápsula de tornamesa y aplica la ecualización RIAA. Si llevamos allí el conversor, podemos obtener saturación y un balance tonal incorrecto. TAPE OUT tampoco sirve: por esos conectores sale audio del receptor.
Con los parlantes conectados a los bornes MAIN, el recorrido será TV → cable óptico → DAC → RCA → AUX del Marantz → parlantes. Tenerlo claro ayuda cuando algo queda en silencio, porque permite revisar la señal desde su origen en lugar de cambiar varios ajustes al mismo tiempo.
La instalación, paso a paso
1. Apaga y desconecta los aparatos. Revisa los cables de los parlantes: cada extremo debe quedar firme, sin hilos de cobre sueltos que toquen el borne vecino. Conserva la misma polaridad en ambos canales.
2. Retira las pequeñas tapas protectoras del TOSLINK. Lleva un extremo a la salida óptica del televisor y el otro a la entrada óptica del DAC. Comprueba la orientación del conector antes de empujarlo.
3. Conecta las salidas RCA del conversor a AUX. El blanco corresponde al canal izquierdo, L, y el rojo al derecho, R. Alimenta el DAC según su manual.
4. En el menú de sonido del TV, selecciona la salida externa u óptica y configura el formato digital en PCM. Los nombres del menú cambian entre marcas. Un conversor estéreo básico puede quedar mudo si recibe Dolby Digital o DTS.
5. Baja el volumen del Marantz, selecciona AUX y activa MAIN. Enciende los aparatos y reproduce primero una escena hablada. Sube la perilla poco a poco, hasta un nivel cómodo, antes de probar una grabación musical.
Ese primer diálogo facilita detectar problemas de volumen y sincronización. Después sí pondría un concierto que conozcas, uno en el que puedas reconocer dónde están la voz, el bajo y las guitarras. Sentado a una distancia similar de los dos parlantes, deberías percibir la voz central entre ellos cuando la mezcla la sitúa allí. Si todo parece salir de un solo lado, revisa el balance del receptor y la conexión de los RCA.

*Imagen conceptual de los accesorios. Para instalar, sigue las inscripciones de tu equipo y su manual.*
Dejar la conexión lista para escuchar
Si un canal permanece en silencio, apaga el equipo antes de intercambiar los RCA a la salida del DAC. Al volver a probar, observa si la falla cambia de lado. Eso permite acotar el problema entre la fuente, los cables y el receptor. Si ambos canales están mudos, empieza por el menú del TV: confirma salida óptica, PCM y alimentación del conversor. Haz una modificación cada vez para saber cuál resolvió la falla.
El volumen merece otra comprobación. En muchos televisores la salida óptica tiene nivel fijo, por lo que el control remoto deja de regular lo que escuchamos por el Marantz. En ese caso usaremos la perilla del receptor. Para quien necesita manejar el nivel desde el TV existe la opción de un extractor HDMI ARC con salida analógica estéreo, pero hay que verificar expresamente cómo controla el volumen. La presencia de un puerto HDMI en el adaptador no basta para asegurar esa función.
Si los labios y la voz no coinciden, revisa el ajuste de retardo de audio del televisor. Cuando la voz se adelanta, añadir un poco de retardo puede ayudar; si ya llega tarde, aumentar ese valor empeorará el desfase. Los controles disponibles dependen del modelo. Conviene empezar con el retardo mínimo y comparar una misma escena después de cada cambio.
Con todo funcionando, deja espacio libre sobre el receptor y escucha un rato a volumen moderado. Un equipo guardado durante años merece revisión antes de volver al uso diario; un zumbido fuerte, olor anormal o calor excesivo son razones para apagarlo y consultar a un técnico. Esa comprobación cuida también los parlantes que lo acompañan.
Al terminar, tendremos una fuente más conectada al estéreo de casa. Podremos pasar del disco a un concierto en pantalla girando el selector a AUX, con una instalación cuyo recorrido conocemos y que será fácil revisar después. Si haces la prueba con tu Marantz, cuéntanos qué modelo conservas y qué grabación elegiste para estrenarlo.
