Fotografía de archivo: Fear Factory en The Regency Live, 16 de septiembre de 2025. Foto de Shearwater Visuals, utilizada bajo CC BY 4.0, con recorte para esta publicación.
El 18 de julio, Fear Factory llevó a Ace of Spades el recorrido completo de Demanufacture. Para Bogotá, la fecha de la gira anunciada como Demanufacture 30 Year Anniversary puso de nuevo en circulación un disco que cambió la manera de relacionar la guitarra pesada con la precisión rítmica. Escucharlo respetando su secuencia obliga a pasar por sus aceleraciones, sus espacios y su cierre, incluso por aquellas canciones que suelen desaparecer cuando hay que comprimir tres décadas de repertorio en una sola noche.
Siempre vuelvo a ese álbum por el diálogo entre el golpe seco y la melodía que parece buscar una salida. Dino Cazares construyó riffs cuya insistencia tiene tanto peso como sus notas; las voces limpias abrieron otro plano dentro de unas canciones dominadas por la presión. La visita de julio reunió a Cazares con Milo Silvestro en la voz, Tony Campos en el bajo y Pete Webber en la batería. El repertorio permitió revisar esa escritura con la formación actual, mucho después de las circunstancias que dieron origen al disco de 1995.
Una fecha con presencia de la escena local
La jornada contó también con Syracusae, Koyi K Utho, Vhill y la agrupación ecuatoriana Minipony. Syracusae tuvo a su cargo la apertura. La presencia de estas bandas amplió el contexto de una cita que podía atraer tanto a quienes siguen el metal industrial como a públicos interesados en propuestas contemporáneas de mayor complejidad rítmica.
Koyi K Utho tiene un lugar propio en la conversación colombiana sobre guitarras pesadas y elementos electrónicos. Que apareciera en el cartel de Fear Factory permitía reconocer una relación musical que la escena local ha desarrollado por su cuenta. En Bogotá, estas combinaciones de bandas resultan especialmente valiosas cuando dan al público una razón para llegar temprano y escuchar el resto de la programación.
Ace of Spades recibió un espectáculo pensado alrededor de un álbum específico. Esa decisión condicionó el relato de la noche desde el comienzo: el regreso a Demanufacture tenía una duración, un orden y un desenlace. Las canciones de otras etapas llegaron después, cuando el bloque central ya había recorrido sus once cortes.
El álbum conservó su secuencia
La entrada con “Demanufacture”, seguida de “Self Bias Resistor” y “Zero Signal”, dejó establecida esa estructura. Son tres canciones que permiten entender la arquitectura del disco: patrones compactos, repeticiones calculadas y una voz capaz de alternar agresión y líneas melódicas. En una escucha completa, cada una prepara el terreno para la siguiente; separadas, pierden parte de esa relación.
“Replica” y “New Breed” prolongaron el primer tramo antes de “Dog Day Sunrise”, versión de Head of David que forma parte del álbum. Su inclusión merece atención porque recuerda que el lenguaje de Fear Factory también se alimentó de otras bandas y otras maneras de trabajar la repetición. El cambio de atmósfera pertenece al diseño del disco, y una interpretación integral tiene que conservarlo.
Las canciones que sostienen la segunda mitad
“Body Hammer”, “Flashpoint” y “H-K (Hunter-Killer)” llevaron el recorrido hacia el último tramo, antes de “Pisschrist” y “A Therapy for Pain”. Me interesa especialmente ese cierre: en el álbum, la tensión acumulada necesita espacio para resolverse. “A Therapy for Pain” ocupa ese lugar con una extensión y una atmósfera que modifican la percepción de todo lo anterior.
La presentación bogotana respetó ese final. Para el coleccionista que conoce las dos caras del LP, seguir el orden completo tiene un atractivo muy concreto: devuelve importancia a las transiciones y a las canciones que rara vez aparecen en una selección de favoritos. Al llegar al cierre, “Replica” ya pertenece a un trayecto mayor y deja de funcionar únicamente como el título más reconocible de la lista.

Milo Silvestro frente a una historia vocal exigente
La voz es una parte sensible de cualquier regreso a Demanufacture. Las alternancias entre aspereza y melodía quedaron asociadas a Burton C. Bell, y el repertorio conserva esa exigencia aunque cambie quien ocupa el micrófono. Silvestro, incorporado a Fear Factory en 2023, tiene que asumir ambas funciones dentro de canciones que muchos seguidores conocen al detalle.
Ese relevo abre una pregunta interesante sobre la continuidad de la banda. Las composiciones siguen disponibles para el escenario, mientras sus intérpretes actuales llevan consigo otra trayectoria. Prefiero escuchar esa continuidad a partir de las canciones y sus arreglos, con atención a lo que exige cada parte, antes de reducir toda la discusión a una comparación entre nombres. La guitarra de Cazares mantiene, además, un vínculo directo con el vocabulario que dio forma a este repertorio.
El bis abrió el mapa de Fear Factory
Después del álbum llegaron “Shock” y “Edgecrusher”, seguidas de “Linchpin”, “Powershifter” y “Martyr”. El bis terminó con “Resurrection”. Ese desplazamiento permitió reconocer otras etapas sin interrumpir el bloque dedicado a Demanufacture. “Martyr” llevó la selección hasta Soul of a New Machine, mientras “Linchpin” incorporó el territorio de Digimortal.
“Resurrection” ofreció un cierre coherente con la importancia de la melodía en Fear Factory. El grupo puede ser recordado por su precisión y por el impacto de sus riffs, pero sus canciones también han encontrado permanencia en los pasajes vocales que sobreviven después del último golpe. Esa convivencia explica buena parte de mi interés por regresar a sus discos.
La fecha de Bogotá dejó una oportunidad clara para continuar la escucha en casa: recorrer Demanufacture de principio a fin y después volver a los álbumes que alimentaron el bis. En el canal de A 33 Revoluciones la conversación sigue alrededor del rock, el metal y las colecciones. Si estuvieron en Ace of Spades, cuéntenos qué canción les hizo reencontrarse con Fear Factory y qué edición del álbum conservan en su estante.
