Recreación editorial de Dismember sobre el escenario Plaza, vista desde lejos

Dismember en Rock al Parque 2025: el cierre sueco del sábado metalero

(La imagen ha tenido modificaciones con IA)

El debut de Dismember en Rock al Parque quedó reservado para el último turno del escenario Plaza, el sábado 21 de junio. Después de una jornada que había reunido distintas generaciones del metal colombiano y nombres internacionales como Hirax y Belphegor, los suecos cerraron con un repertorio que permitía recorrer buena parte de su historia. Para quienes conservan sus discos, aquella visita tenía un interés particular: escuchar en un festival público de Bogotá canciones que durante años habían circulado en ediciones importadas, copias de intercambio y recomendaciones entre amigos.

La programación anunciaba su presentación a las nueve de la noche. El lugar que ocupaban en el cartel reconocía el peso de una banda fundamental para el death metal de Estocolmo, pero también abría una posibilidad bastante concreta: que alguien llegara por curiosidad, sin conocer una portada ni haber comprado una boleta, y se encontrara con ese sonido. Esa clase de acceso sigue siendo una de las razones para defender Rock al Parque. Una agrupación de culto puede tener allí una audiencia que desborda a sus seguidores habituales.

Un repertorio con varias entradas al catálogo

El registro del concierto incluye “Pieces”, “Soon to Be Dead”, “Casket Garden”, “Skin Her Alive” y “Dreaming in Red”, entre otras canciones. La selección reunía material del debut, de Indecent & Obscene y de Massive Killing Capacity, además de piezas de otras etapas. Conviene detenerse en esa variedad porque Dismember suele quedar reducido, en conversaciones rápidas sobre el género, al prestigio de Like an Ever Flowing Stream.

Publicado en 1991, aquel primer álbum ofrece una entrada extraordinaria a la banda. Sus guitarras tienen una aspereza que deja las notas pegadas entre sí, mientras los cambios de batería mantienen el movimiento dentro de esa masa de distorsión. El trabajo fue grabado en Sunlight Studios con Thomas Skogsberg, un dato útil para entender su lugar dentro de una escena que estaba definiendo una forma reconocible de producir metal extremo. Sin embargo, escucharlo como una receta de equipo y pedales deja por fuera lo principal: las canciones y la manera en que están construidas.

“Soon to Be Dead” y “Skin Her Alive” permiten seguir esa escritura de cerca. Hay ataques breves, aceleraciones y pasajes donde el riff se sostiene lo suficiente para volverse familiar antes de que la banda cambie de dirección. La voz gutural se integra a la textura instrumental sin borrar el pulso. Es una música que admite la escucha atenta y también explica por qué una audiencia puede reconocerla de inmediato en una tarima grande.

La melodía dentro de la distorsión

“Dreaming in Red” merece un espacio propio en este recorrido. Su presencia en el concierto recuperaba una de las facetas más atractivas de Dismember: el uso de melodías que conservan una sensación sombría, incluso cuando el dibujo de la guitarra resulta fácil de seguir. A mí me interesa especialmente esa capacidad de dejar una frase rondando en la cabeza después de una canción abrasiva. La memoria del oyente se aferra a un motivo pequeño y, desde allí, vuelve al resto del tema.

Massive Killing Capacity, de 1995, ampliaba ese territorio. “Casket Garden” y “On Frozen Fields”, también recogidas en el registro del sábado, muestran por qué vale la pena regresar a ese disco con tiempo. El fraseo, los medios tiempos y las guitarras que se contestan entre sí dan otra perspectiva del grupo. En una colección, tener varios títulos de Dismember permite seguir esas decisiones; comprar únicamente el debut deja una parte importante de la conversación pendiente.

Recreación editorial de la presentación de Dismember en formato completo
(La imagen ha tenido modificaciones con IA)

Dismember dentro de una jornada con historia colombiana

La visita ocurrió en un sábado que también contó con Herejía, Tenebrarum, Reencarnación, Devasted y Somberspawn en el Plaza. Cada nombre llegaba desde un proceso diferente, y esa convivencia ayudaba a leer el cartel con más cuidado. Había trayectorias colombianas de larga duración y proyectos distritales compartiendo una jornada con referentes que han influido sobre músicos de muchas ciudades.

Resulta tentador medir un festival únicamente por el invitado que cierra. En este caso, el recorrido previo daba motivos para prestar atención a cómo se había formado la audiencia de ese cierre. Un seguidor de Reencarnación podía terminar frente a Dismember; alguien atraído por los suecos podía descubrir a una banda bogotana unas horas antes. Esa circulación tiene valor cuando continúa después del festival, con una búsqueda de grabaciones, una compra directa o la asistencia a un concierto de menor aforo.

La primera presentación de Dismember en Rock al Parque puso ese catálogo al alcance de una ciudad con una relación larga con el metal extremo. El cierre del Plaza reunía canciones de distintas épocas y dejaba espacio para reconocer la continuidad del grupo, desde los primeros discos hasta trabajos posteriores. Para mí, la presencia de material de varios álbumes hacía especialmente interesante el repertorio: permitía seguir a la banda más allá de la canción que cada seguidor llevaba como favorita.

Para seguir este recorrido en casa, pondría primero Like an Ever Flowing Stream y después Massive Killing Capacity, dejando que cada álbum termine antes de pasar al siguiente. Quien tenga una edición en vinilo puede aprovechar el cambio de cara para reconocer cómo se distribuye la tensión entre las canciones. Y si quiere conversar sobre esos discos, las reediciones y el metal que llega a Bogotá, lo esperamos en el canal de A 33 Revoluciones. El sábado dejó una buena razón para volver a Dismember con los oídos puestos en todo su catálogo.